Un mundo interconectado y estúpidamente dividido

Hasta el domingo 2 de agosto, en las Gallerie delle Prigioni de Treviso, hay una exposición que habla de fronteras: Lines, Loops, Leaks, comisariada por Mattia Solari para la Fondazione Imago Mundi. La vi hace unos días y salí con la cabeza llena. Escribo deprisa, porque queda poco tiempo y vale la pena ir.
Trabajo desde hace años en el acceso a la educación superior de estudiantes refugiados, es decir, con personas que cruzan la frontera y luego vuelven a encontrársela delante, bajo otras formas. Pensaba que ya sabía lo que iba a ver. En cambio, la exposición me hizo replantearme algunas cosas.
Las fronteras son artificiales
Dicho así parece una obviedad, pero verlo convertido en imágenes es otra cosa. Las líneas que damos por naturales son decisiones tomadas por alguien, en un momento determinado, a menudo en otro lugar y sin preguntar nada a quienes vivían allí. La frontera no describe el mundo: lo fabrica. Establece jerarquías, produce identidades.

Shilpa Gupta, MapTracing #9 – IT. El perfil de Italia reducido a un alambre de cobre doblado a mano: frágil, torcido, sostenido por nada.
Muros y alambre de espino
Una de las secciones muestra cómo las líneas geopolíticas se vuelven materia, marca en el paisaje y en los cuerpos. Lo que me impresionó es la lectura que propone la exposición: estas barreras no hablan de la fuerza de los estados, sino de su fragilidad. Se construye un muro cuando ya no se sabe qué decir.

Vanley Burke, Protecting the white space. Un lienzo en blanco protegido por alambre de espino: no hay nada que defender, y precisamente por eso la defensa es feroz.
Hay fronteras que no se ven, y están escritas en las normas
Son aquellas con las que trato cada día. Un título de estudios que no se reconoce porque faltan los documentos originales. Un permiso de residencia que caduca antes del periodo de exámenes. Una beca que exige una residencia que no puedes tener. Ninguna de estas fronteras tiene alambre de espino y, sin embargo, detienen a las personas con la misma eficacia. Están escritas en los reglamentos y justamente por eso pasan por neutrales. Hace falta una lupa para verlas.

Kamil Saldun, Reality of lines. De lejos es una línea cualquiera. Bajo la lupa se convierte en alambre de espino.
Un panel de la exposición dice que las fronteras "revelan historias de conflicto y agency a menudo invisibles". Es la palabra agency la que se me queda. Quien cruza no es solo objeto de políticas: elige, esquiva, insiste, construye. Contar estas vidas solo como vulnerabilidad ya es una forma de frontera.
Un mundo interconectado y estúpidamente dividido
Es la síntesis de todo lo demás. Mercancías, capitales y datos cruzan las fronteras sin fricción. Las personas no. Esa asimetría no es un accidente, es el proyecto.

Riccardo Vicentini, Paesaggio terrestre. Visto desde suficiente distancia, no se ve ninguna línea.
La frontera como lugar del devenir
Y sin embargo la exposición no se queda en la denuncia. La propuesta, escrita en una pared, es "repensar las fronteras como recurso creativo para afrontar las transformaciones socioculturales": no una línea que defender, sino un lugar del devenir. Es la parte que más esperanza me dejó, y también la más útil para mi trabajo. Los corredores universitarios, en el fondo, son exactamente esto: una grieta abierta dentro de un sistema que se declara impermeable y que, en cambio, se puede repensar.

Matteo Attruia, Stato di confine. En italiano stato significa a la vez "estado" y "condición": ahí está toda la ambigüedad.
Hay tiempo hasta el domingo 2 de agosto. Si estáis cerca de Treviso, id.
Lines, Loops, Leaks. Reflexiones contemporáneas sobre la frontera. Gallerie delle Prigioni, Treviso, hasta el 2 de agosto de 2026. Viernes 16:00–19:00, sábado y domingo 10:30–12:30 y 15:00–19:00. Información sobre la exposición
Las fotos son mías, tomadas durante la visita.